lunes, 17 de septiembre de 2007

Misión Japón

Bienvenidos a este post especial del museo Kuyu.

Con un enorme esfuerzo de producción estamos enviando un corresponsal a Japón esta semana. (en serio... bueno, no le pagamos nada, pero da la casualidad de que va a Japón).
Nuestro enviado: Gonzalo, su misión: lograr interceptar a Masayuki Uemura (el legendario diseñador del NES) y pedirle que nos firme uno de los controles de NES obtenidos en Tristán por el Kuyu.


El control que llevará Gonzalo fue especialmente seleccionado de entre todos los controles del museo por su valor nostálgico y por su calidad. "Pah bo, Es el más más lindo, bo y los botones responden lo más bien, bo", aseguró el Kuyu más de una vez con su particular pronunciación.

Así que este control legendario, seguirá su ciclo de vida. Ciclo que comenzó en la fábrica de Nintendo en Japón, naciendo allí y siendo entregado a una tienda, de ahí a las manos de un niño, luego de unos años pasó a una estantería a juntar polvo, de la estantería a la basura, de la basura a Tristán...
Rescatado de Tristán por los agentes del Museo Kuyu, el cíclo se debe cerrar y es hora de que este control vuelva a su país de origen.
Cuando vuelva a nosotros el control va a estar condecorado por Masayuki y va directo a un altar especial en el museo kuyu, y de ahí... quíen sabe... talvez alguien lo vuelva a comprar en Tristán dentro de algunos siglos...

lunes, 9 de julio de 2007

El largo recorrido del domingo por ese lugar de comercio descarado de mugre, o basurero a la venta al que llamamos feria de Tristán, dio los frutos más jugosos de toda la temporada.

Esta vez el Kuyu no vino, pero me acompañó Gonzalo; un gurú de los videojuegos y tristanero de larga data.

Paseando por los lugares de siempre vimos a los individuos de siempre:
El panchero, cuya agua para calentar los panchos debe ser importada de Chernóbil.
El viejo sin dientes que balbucea “¡Un millón de dólares hoy en el cinco de oro! ¡Vamos, que se acaban las boletas!”, gritándolo como un desalmado tantas veces que hace pensar si en verdad las boletas se acabarán algún día.
Y por supuesto los tipos de la mosqueta; crimen organizado y teatrero en su máximo esplendor ¡Que actores! ¡Que producción del carajo!

Después de recorrer el hábitat natural de estos especímenes, Gonzalo y yo llegamos al sector oscuro (donde lo que venden es casi solamente hierro oxidado), teníamos las manos vacías y poca esperanza. Pero claro, no fueron en vano las enseñanzas del difunto Kuyu (que en realidad está vivo, pero me gusta asustar a la gente y darle un toque dramático a la historia). Cuando venía a Tristán, él siempre agarraba por una zona llena de mugre y pichis viciosos a la que cariñosamente bauticé “El sector Kuyu”. Por esa extraña dimensión es donde acecha “El gordo de los juegos”. Un ser que es un repugnante representante de SEGA en este país. Siempre comercia vestigios de los Yukoh SEGA Club. Debe haber sido un grande en los 90, su época de oro… ahora apenas se lo puede considerar un ser viviente.

Gonzalo y yo nos metimos al sector Kuyu, dispuestos a hacer contacto con este sujeto y lo logramos.

En su tabla de chucherías tenía un Game Boy, algo que yo estaba buscando hace semanas… Se me caía la baba.

“Trescientos pesos con el Tetris, es un regalo.” dijo el gordo de los juegos, que hablaba poco, pero bien.

Tengo que confesar que me sentí como una colegiala al ser invitada al baile de graduación por el capitán del equipo de football. Pero otra vez, la imagen y las enseñanzas del gran Kuyu, quien nunca perdía la calma, y siempre pedía rebaja, vinieron a mi mente.

Logré bajarle 100 pesos al precio original, al ofrecerle llevarlo junto con un Multi-Tap de Playsation2, que quiso comprar Gonzalo.

Impresionante la cara que puso el gordo de los juegos cuando le ofrecí 500 pesos por los dos artículos. Me miró como si fuera Jesucristo o Neo. No me dijo nada de nada. Metió el Game Boy y el Multi-Tap en una bolsa, me miró otra vez, y me dio la bolsa como quien entrega una carga ilegal de osos panda a un traficante. No sé que pensar… esa mirada me va a perseguir por siempre, ¡pesadillas aseguradas! Pero el negocio estaba hecho y eso me trae felicidad pura… ¡ya tengo Game Boy!

El aparato está bastante bien cuidado, pero lleno de rayones en la pantalla. Vino con pilas (cada una de distinta marca y procedencia, obvio). ¡Un éxito total!

Ya está, los dejo con las fotos de mi flamante Game Boy. La prueba de que en Tristán todo es posible, lo inimaginable está ahí, sólo hay que ser elegido por el destino…




lunes, 18 de junio de 2007

Baratijas más baratas que nunca

Tristemente Tristán me ha visto irme con las manos vacías muchos domingos consecutivos. Esto no son buenas noticias para mis fans ni para nadie, a excepción claro de nuestro principal competidor y archi-némesis El Soviet Arcade Games Museum (¡Me las van a pagar malditos rojos!).

En este par de meses en que no actualicé la web, traje unos cuantos objetos inútiles de Tristán. A continuación las fotos y la explicación de porqué no son dignos y no valen los pocos pesos que pagué por cada uno.

Jumper pack de Nintendo 64.
15 Pesos, buen precio si descontamos el hecho de que el artefacto no tiene ninguna utilidad sin el Nintendo 64 presente.
La foto es de muy mala calidad y se ve debajo un arte conceptual hecho por mí que vale más que el mismo Jumper Pack.



Master System III Compact.
Esto no está tan mal. Funciona, pero es medio hack, porque hay que conectarle la antena del NES y jugarlo con joystick de Mega Drive. No conseguí joysticks de Master System por ningún lado, y eso que tienen una forma tan macabra que es raro que no estén en Tristán. Cuando lo tenga completo pongo alguna foto más sexy.

The Simpsons: Bart vs. The Space Mutants para Master System.
Uno de mis juegos favoritos de niño. Jugarlo nuevamente me hace preguntarme: “¿En que mierda estaba pensando?”. ¡¡De lo peor!! Basura. Si iban a ir corriendo a comprarlo, por favor no lo hagan.
La foto es parte de la presentación del juego, corriendo en mi monitor de última generación.


The Simpsons: Bart vs. The World para NES.
Creo que me salió 50 pesos.
Es difícil decir si es peor o mejor que el Bart vs. The Space Mutants. Es igualmente malo, creo que me atrevo a decir que es peor.

Shooting Gallery para Master System.
Aquí en la foto junto al Bart vs. The Space Mutants.
30 pesos. STATUS: Useless. Este juego es para usar con la pistola del Master System, la cual no poseo, entonces… ¿por qué comprarlo? El tema es así: el día en que fui a Tristán y vi este juego, previamente había visto la pistola en el puesto (léase mantel en la calle lleno de baratijas) de otro vendedor (léase prófugo de un hospital psiquiátrico).
Pagué 30 pesos por el juego y me fui corriendo a buscar la pistola original del Master System en la otra cuadra. Cuando le aplico la clásica pregunta: “¿A cuánto me la dejás Mago?”, el sujeto me dice “Dos cincuenta, maestro.”… que desubicado. Intento regatear, pero el tipo no aflojaba ni un peso. Para los que no van seguido a Tristán, la escala de valores es aproximadamente como de 250 pesos = 60.000 dólares de la vida real. Así que me fui sin la pistola pero con este juego inútil que ya había comprado.

Esto es una gloria. Uno de los avances técnicos más grandes que ha pisado la feria de Tristán, un joystick de Dreamcast. Parece estar bastante bien, salvo porque el cable está cortado... Sí, no tiene conector. A pesar de la insistencia del tipo que me lo vendió de que el tema de no tener conector “es secundario” y “se arregla fácil”, no creo que esto vaya a funcionar nunca más. Igual es un lindo adorno por 30 pesos.


Todavía me reservo más baratijas para fotografiar por si no consigo nada bueno en las próximas semanas. Porque recuerden que Tristán es traicionero, pero también es compasivo… y nunca se sabe cuál será su voluntad.

PD: ¡¡Manden hatemail al Soviet Arcade Games Museum!!

sábado, 21 de abril de 2007

Cerrajería Mario

Por esta semana hago un paréntesis en la recolección de consolas, porque últimamente en Tristán no conseguí nada, pero aprovecho para mostrarles esta cosa.

Hace un par de meses, en la vuelta de un viaje en omnibus en el que iba durmiendo me desperté de repente, vi esta esquina y tomé esta foto.


No sé exactamente donde era. Seguramente algunos crean que esto es photoshop, pero no, es real. La cerrajería Mario existe, yo la vi, esta foto lo prueba.

Si se observa la foto atentamente se pueden ver muchas pistas para descubrir el paradero de esta cerrajería. La mejor es seguramente la “Avícola PolloPico”. Igual yo no estoy interesado en saber dónde es, sino que me llamó la atención otra cosa…

Si se fijan bien, hay una mujer de pantalón rosado cruzando la calle a las corridas con, lo que parece ser, su desobediente hijo adolescente siguiéndola. También hay una vieja de bastón y un policía junto a una columna azul.

Algunos dirán que tengo la idea fija, pero esto es sin duda la situación ideal para una película de zombies.
Están todos los personajes clásicos, además la avícola PolloPico provee el último ingrediente. Sus pollos diseñados genéticamente se le irían de las manos un instante luego de tomada esta foto, picándole la cara a un incauto empleado quien discutía con otro sobre cómo lo dejó la novia. Inmediatamente ambos se transforman en zombies y comienza a infectar al resto de los clientes que compraban pollo esa mañana.
La mujer Pantalón Rosado y su hijo Billy, el desobediente, verán como la vieja de bastón es mordida y destripada por varios zombies sicóticos que salen destrozando los vidrios de la avícola PolloPico, y transforman a la vieja en una de ellos.

¿Hace falta el héroe? Ya lo veo al viejo cerrajero Mario (no cabe ninguna duda de que ese es su nombre), entrado en kilos, malhablado, con una notoria calvicie que lo obliga a vestir una gorra roja, e improvisando para salvar la situación. “Let’s get the fuck out of here!” grita en varias oportunidades.

El policía intenta hacerse el héroe sacando una pistola y pegando un par de tiros al aire… pero se sabe que los disparos tienen que ser directo en la cabeza o el zombie ni los siente.

Luego de vaciar todo su cargador el policía se ve cara a cara con la vieja zombie. Mario le salva el pellejo, enfrentado a la vieja a quien, con mucho asco, le clava entre los ojos un extraño instrumento para destrabar puertas. A pesar de todo, el policía fue mordido, pero no muere, así que se transforma en una carga para Mario, la mujer Pantalón Rojo y Billy, quienes son los únicos sobrevivientes y se refugian en la carnicería “Novillo y Pico”, mientras la ciudad entera se vuelve zombie.

Seguramente, luego de luchar varias veces por su vida y la de sus nuevos amigos, Mario descubrirá una puerta que va de la carnicería a la avícola, a donde deben ir para matar al pollo zombie madre antes de que el policía se transforme (como explica el adolescente, que aparte de desobediente resultó ser medio nerd).
”Si matamos al pollo supremo se acabará esta pesadilla.”, diría Billy. Mario luego hace un chiste sobre el pollo supremo y la suprema de pollo que a nadie causó gracia, pero le roba una sonrisa a la madre de Billy.

Finalmente la muerte del pollo zombie madre a manos de Mario, en el subsuelo de la avícola, hace que todo vuelva a la normalidad, y que Mario bese a la madre de Billy y se transforme en el padre que el adolescente desobediente-nerd siempre quiso.

Pero claro, estas cosas nunca terminan bien. El policía ya estaba muy infectado y en el último instante se transforma. El viejo Mario, ya sin balas en la escopeta, en un intento desesperado por salvar a su nueva familia lo sujeta y salta con todas sus fuerzas directo a la olla gigante donde hervían a los pollos de la maldita avícola PicoPollo. “It’s a me Mario you fucking zombie!!” le grita en el aire mirándolo a los ojos y escupiendo bastante, mientras ambos caen a su muerte.

Sí, definitivamente eso es lo que debe haber pasado, Mario detuvo a los zombies pero a costa de su vida. Así que hoy cuando vayan a la pollería asegúrense de que los pollos sean de granja, y no unos engendros diseñados genéticamente.

domingo, 8 de abril de 2007

Cowabunga dude!

Llega la nueva película de las tortugas ninjas, y el museo kuyu, como siempre, te trae todas las novedades del mundo del entretenimiento.

No podías ser ajeno a este super estreno así que acá está lo último de lo último.
El museo kuyu, por medio de una alianza estratégica con la Warner
Brothers, consiguió en Tristán, (al mismo tiempo del la llegada a los cines de la nueva peli de las tortugas) un juegazo: Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game para NES. ¡Si, y con manual y caja originales!
Está en perfecto estado y con todos los sellitos lindos de Nintendo y los MADE IN JAPON. ¿Qué más se puede pedir?




domingo, 1 de abril de 2007

¡Tengo el control!

El Guernica de Picasso… La Mona Lisa de Da Vinci… La Piedad de Miguel Ángel… ese cuadro de un tipo que grita que está buenísimo… estas obras sin duda son bellas e interesantes, pero puedo decir sin exagerar, que no se comparan ni en una millonésima parte a la pieza única que encontré hoy en Tristán: El joystick de Super perfecto.

Es increíble como en Tristán un día puede no haber nada, y a la semana siguiente aparecen entre la mugre aparatitos fuera de serie como éste. Parece que Tristán actualiza constantemente los resultados de la búsqueda que hace uno… es como un Google de baratijas.



Forjado por Capcom para la Street Fighter II. Cientos de ingenieros japoneses lo crearon para ser el joystick para juegos de pelea superior, y lo lograron.
Se llama Capcom Fighter Power Stick. El sistema es el siguiente: uno se coloca el joystick sobre la faldita, enchufa el Street en el super, y ya está, sos una maquinita de Street Fighter II portátil.

Lamentablemente por ahora no tengo ni el Street, ni el Killer Instinct ni ningún otro juego de peleas. ¡Pero tengo el del Rey León, que es casi lo mismo! Y con este control, no me queda otra que empezar a practicar en Hadoken con Simba...
Stay tuned!

martes, 27 de marzo de 2007

¡¡Los poderosos sistemas de 16 BITS se vienen con todo!!

El recorrido dominguero por Tristán, esta vez, trajo muchas sorpresas. Estaba buscando un Super Nintendo y no sólo lo conseguí, sino que conseguí dos modelos. El viejo y querido SNES (igual al que tenía en mi casa, hasta que mi viejo se lo regalara a alguien sin mi consentimiento) y el nuevo SNES II o Mini-Super.


El estado del SNES I es muy bueno, salvo porque en un momento se me cayó en la calle y se le partió un pedazo del plástico (como sin duda los más nerds notaran al instante en las fotos y se reirán de mi).
El SNES II, en cambio, trajo unos bugs… literalmente. Todo empezó cuando noté que el super hacía un ruido al sacudirlo, así que lo abrí para ver si tenía algún tornillo suelto. Lo que encontré adentro fue una de esas sorpresas a las que Tristán ya nos tiene acostumbrados, pero que nunca dejan de impactar. Tres cucarachas vivas rajaron desesperadamente a donde pudieron, ocultándose dentro de los chips más remotos del Super. Una de ellas cometió el error de tratar de escapar de la consola… murió aplastada por un destornillador
Philips.
Por medio de una dosis casi letal de insecticida y varios sacudones, pude sacar al resto de las cucarachas de sus escondrijos y “mandarlas al cielo” a comer chips de XBOX360 y masticar Wii-motes.

Respecto a los accesorios: pude conseguir un cable audio/video original y en perfecto estado, pero ningún transformador original.
Compré cuatro controles, dos de Super Famicom de los que no anduvo ninguno, y dos originales que si andan. De estos últimos sólo uno quedó en el museo, funciona perfecto, pero me da la sensación de que a una parte le tiraron ácido encima o algo, porque está medio derretida. El otro no lo puedo meter en el museo porque, para empezar, no funciona el botón de START, el botón R está arrancado y parece que está mordido por (quiero creer) un perro en varios lugares. La verdad es que da un poco de asco agarrarlo, hasta pincha y todo.


Esto es lo que agregué al museo por ahora, hubo más cosas que conseguí en Tristán, pero hasta que no esté seguro de que funcionan no las voy a publicar.
Ahora, además de un transformador original de Super y más controles, el objetivo es conseguir algún buen juego como la
Killer Instinct o el Super Mario World. O, como siempre, será lo que nos depare Tristán…